Crítica de arte
Acercamiento a la retrospectiva de UMBERTO GIANGRANDI, en las 4 salas del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en Febrero de 2007.
Si lo importante en una obra de arte es su capacidad de penetrar la mente y exacerbar los sentidos con su presencia, la experiencia que se vive a través de la obra de Umberto Giangrandi no solo la confirma, si no que además se plenifica pues más allá de presentarnos un discurso, unas ideas, nos introduce en un mundo de sensaciones vitales.
Lo anterior, es una premisa que nace luego de haber recorrido con mente y emoción atenta la retrospectiva del artista, el pasado Febrero en el Museo de Arte de la Universidad Nacional. Una curaduría de Raúl Cristancho que nos permite dilucidar la historia plástica de Giangrandi, rompiendo la forma como creemos se siente comúnmente el arte; su trabajo se experimenta en la piel.
Paseando la mirada entre los claroscuros de sus pinturas, hablando al oído de sus mujeres ilícitas, animando a los pies para penetrar sus horizontes, aún tentando a los oídos para robarle las notas a sus collages; recorriendo las líneas que lo describen, lo desnudan, lo socavan, como ser humano, como artista, dibujando el camino certero hacia la conciencia del espectador, hacia su órgano más extenso y erógeno.
¿Por qué la piel?, porque es la que hierve al dejarse cautivar por el voyerismo incontenible que abre la puerta del burdel, pasea en las curvas contestatarias de una Latinoamérica femenina, estremece en el collage de la guerra -en la puerta que resguardó por años su taller-. Pues de manera vedada ó manifiesta, Giangrandi no puede evitar la seducción como recurso, su forma irredenta de comunicar.
Develando sin tapujos sus ideas, la memoria de sus más íntimas experiencias, se despliega en formas y colores, en una pintura generosa y exacerbada que manifiesta los bajos instintos como un exquisito secreto a voces.
Con la piel viva y los sentidos expectantes se aborda la muestra de sus grabados, ese oficio ancestral que su mano domina con una delicadeza tan exquisita como lacerantes son los temas que en ellos trata.
Tal cual su pintura emociona la piel con caricias, los grabados, la fustigan con la fuerza de los pensamientos que en ellos se concentran que rozan lo social, lo político, el bajo mundo de la noche, hasta los más fervientes deseos del artista. Figuraciones y abstracciones que comunican a través del manejo de la técnica – ritual. Intervención del papel con una memoria, una historia, una mirada, un lamento, el ser mismo de Umberto Giangrandi.
Se pensaría después de un recorrido así, fruto de 40 años de carrera artística en Colombia, tras ser considerado una de las primeras autoridades del grabado en el país, y ser co-autor de muchas de las más importantes obras gráficas nacionales, que la carrera de Umberto Giangrandi se ha terminado de escribir.
Pues no, luego de acariciarnos con sus pinturas, fustigarnos con sus grabados completa la euforia con lo inesperado: Una muestra fehaciente de la plena vigencia de su trabajo, la contemporaneidad de su oficio, la relevancia actual de su investigación plástica.
Con una muestra de fotografía intervenida digitalmente de performance, modelo –instalación y modelo en espacio público. Se despoja de lo erótico para hacer de ésta obra una comunicación clara y decididamente sexual; registrando en cada trabajo la plenitud de la figura, el movimiento femenino, sus curvas, sus hendiduras más ocultas, ostentadas desde la mirada masculina siempre seductora.
Giangrandi nos seduce desde 1960 hasta nuestros días con la exquisita capacidad de entregarnos su mensaje, desplegando sus ideas con la embriagante fuerza erótica de su estilo, sin importar si lo hace a través del grabado, la pintura, la fotografía ó el dibujo un trabajo que me atrevo a definir como una creación de piel.
Monday, June 25, 2007
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