Crónica no autorizada del evento mas trascendental en la vida de una de las Relacionistas Publicas mas importantes del país, luego de mas de 25 años de carrera.
Por: MAPYROSA
Altiva, intentando ocultar el temblor de sus manos en la conversación al ritmo del dry Martini –que los años le enseñaron a tomar-, mientras la mirada se le deshace en destellos, la emoción le brota por los poros a borbotones, con la audacia y la fuerza de ese primer día, de esa primera vez, con una sola diferencia: han pasado veintitantos.
La memoria parece albergar y clasificar perfectamente cada rueda de prensa, cada evento, cada idea, cada personaje como si el tiempo pudiera regresar a su antojo y presentarle a uno cada anécdota más allá de la vividez de su voz, hacia el instante en el que la experiencias de otros logran erizar la piel.
Leather Show, Colombiamoda, Expoartesanías, por nombrar unas ferias, Ford, Sonolux, IBM, Colgate Palmolive, Jolie de Vogue, Alquería, Gas Natural, por nombrar un par de marcas, Juanes, Julio Iglesias, Carlos Vives, Andrés Cepeda y Bill Clinton, por mencionar algunos personajes. Esos que como sus clientes, sus invitados, su objetivo subsisten en la historia de una empresa, reunidos en un solo nombre, ese mismo que hace eco, aun en este instante cuando la experiencia no es suficiente para evitar el nerviosismo.
Fabiola Morera Carvajal, periodista, relacionista publica, asesora de imagen, una mujer que tras de mas de dos décadas de carrera, de haber sido pionera en mas de un ritual, se ha acostumbrado a la novedad como su forma de vida, donde la sorpresa es un estado ideal, y las ideas atrevidas la forma perfecta de trabajar. Sin embargo, habìa solo un evento para el que definitivamente no estaba preparada, eso que sucedió antes de lo previsto, aquello para lo que no bastan los dìas, las noches que han pasado desde aquel primer día al lado de Mario Hernández como jefe de prensa del Leather Show, aquella primera vez que envió un artículo como corresponsal de Vanidades en Colombia, aquel primer recibimiento de Mis Universo; en fin una circunstancia que su estado de alerta a la novedad casi no logra digerir.
Si, hoy veintitantos para Fabiola parecen muy pocos para digerir este evento, ese que involucra su proyecto mas importante, aquel en el que invirtió gran parte de sus dìas y noches, ese que lo es todo dentro de si, ese que parece estar listo para volar con alas propias, al mismo tiempo que celebra los 25 años de Fabiola Morera Comunicaciones.
Hace solo un par de días celebraba el cuarto de siglo que cumplía su empresa, con la satisfacción del deber cumplido, mientras secretamente le tranquilizaba la idea de que a fuerza de sorprender durante mas de dos décadas, podía decirse que era casi inmune a las cosas extrañas que a veces suceden en la vida, parecía que luego de tantas y tantas historias, el alma tuviera callo y cualquier cosa resultaría fácil de manejar, sin embargo, cuando aun no habìa terminado de acariciar esta idea apacible, estuvo al frente de quien en 5 palabras revoluciono su vida como hace veintitantos, pidiendo en tono innegable su complicidad en un evento inolvidable.
Miles de ideas llegaron a su cabeza, muchas opciones se le ocurrieron, un sin fin de emociones empezaron a llenarle el cuerpo, como hace veintitantos que asumió el compromiso de sorprender, un compromiso que la vida parecía asumir hoy hacia ella, asaltándola en su mas intima esencia, en su obra maestra, el tesoro de su vida.
Y así asaltada por la ansiedad y las ideas, llena de expectativas, espera los resultados del evento: ese que en estos instantes la hace sudar con un Martini en la mano cuando parece que los veintitantos en todo no fuesen suficientes, cuando sus influencias con los hoteleros fotógrafos, periodistas, presidentes, modelos y artistas parecen escasos, cuando la gran idea le aparece demasiado normal para su objetivo, cuando nada resulta verdaderamente perfecto, porque a unos cuantos metros en Cartagena, un joven que se ha ganado su respecto y afecto, -con su complicidad- va a sorprender a su hija con una propuesta de matrimonio.
Pasan un par de minutos y luego de explorar todas las posibilidades para intentar saber que pasa en el restauran donde esta su corazón pero no su cuerpo, suena el teléfono, es la voz de su hija emocionada, el tono de su voz lo dice todo: Fabiola Morera le demostró a la vida que quedan muchas fuerzas e inventiva para sorprenderla incluso, a ella misma.
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